La innovación clave reside en la asignación inteligente e independiente del ancho de banda de una conexión SAS 3.0 de 8 carriles (12 Gbps por carril) a dos dispositivos Oculink (normalmente de 4 carriles), evitando los cuellos de botella de rendimiento causados por los buses compartidos y permitiendo que cada SSD NVMe tenga su propio canal dedicado.
Gracias al uso de cables de alta calidad, conectores chapados en oro y un blindaje mejorado, este diseño garantiza la integridad de la señal y la estabilidad de la transmisión de datos en condiciones de alta carga prolongada y entornos electromagnéticos complejos, cumpliendo con los requisitos para un funcionamiento ininterrumpido las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Gracias al uso de cables de alta calidad, conectores chapados en oro y un blindaje mejorado, este diseño garantiza la integridad de la señal y la estabilidad de la transmisión de datos en condiciones de alta carga prolongada y entornos electromagnéticos complejos, cumpliendo con los requisitos para un funcionamiento ininterrumpido las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Este cable es la solución ideal para solucionar el problema de tener interfaces de host limitadas pero necesitar conectar varios dispositivos NVMe de alta velocidad. Permite a los usuarios superar las limitaciones de escalabilidad de la plataforma y maximizar el retorno de la inversión.